¿Conoces los riesgos al manipular productos inflamables?

 

La seguridad de todos los usuarios en Estaciones de Servicio es primordial. No olvidemos que se expenden productos calificados por la propia ley como peligroso.

Para garantizar un mínimo de seguridad se exige una plantilla mínima de 3 trabajadores que completen los turnos diurnos. De esta manera se garantiza la atención de posibles incidencias, peticiones que puedan producirse durante el suministro, en el servicio prestado y en el uso de las instalaciones.

Sin embargo, en las instalaciones de suministro de carburantes totalmente desatendidas o «fantasmas» incumplen con esta normativa estatal, exponiendo en riesgo la seguridad de los consumidores durante su estancia en la Estación.

El riesgo que se crea con la manipulación de productos muy peligrosos, los carburantes, sin que nadie haga presencia en este tipo de instalaciones desatendidas es brutal.

Debemos entender que realizar la función de repostaje tiene que estar en manos de un expendedor, persona que suministra en las Estaciones y son aquellas personas con una formación amplia en Prevención de Riesgos para evitar posibles percances y si ocurriera, tomar las medidas necesarias en cada caso.

¿Estás formad@ para ello?

En caso de las personas de movilidad reducida, ¿quién les respostaría en su vehículo?

Tan simple puede ser como el desconocimiento del funcionamiento de un surtidor.

La Confederación Nacional de Empresarios de Estaciones de Servicio, la Asociación de Gasolineras Libres de Andalucía, la Asociación Provincial de Estaciones de Servicio de Huelva y los sindicatos de los trabajadores, UGT y CC.OO., apuestan por la creación de empleo y garantizar a los usuarios una seguridad plena en las instalaciones de Estaciones de Servicio atendidas.

Nos podemos encontrar con algunos casos sencillos y frecuentes:

*Fumar o encender cerillas o mecheros en zonas destinadas al suministro de combustible.

*No realizar el suministro de combustible a vehículos con el motor en marcha o luces encendidas.

Ambas situaciones, al estar en presencia de suministro de un producto altamente inflamable, y calificado como peligroso, puede dar lugar a situaciones de emergencia, que puede tener consecuencias  DE EXTREMA GRAVEDAD para los usuarios de la instalación. La existencia de 30.000 litros de gasolina y otros 30.000 de gasóleo, al lado mismo de viviendas u otro tipo de negocio o instalaciones,  representa un peligro potencial muy importante, si no se cumplen estrictamente todas las medidas de seguridad.

El derrame de productos combustibles al repostar. Si no se recogen de inmediato pueden ocasionar, incendios, caídas del personal al mismo nivel, contaminaciones (dependiendo de las cantidades).

Incendios por usos inapropiados o incumplimiento de instrucciones tales, como:

Encender fuego en las inmediaciones o durante el servicio; electricidad estática (riesgo en el uso de teléfonos móviles); desconocer el uso de los aparatos de extinción.

¿Si no se dispone de personal propio bien formado y conocedor del plan de emergencia, quien va a actuar o avisar con rapidez y eficacia a los cuerpos de seguridad pública?

Se exige a los establecimientos estar dotados como mínimo de un recipiente o vasija de 10 litros de capacidad, debidamente calibrado por un laboratorio acreditado y cuyo manejo se hará exclusivamente por el personal de la instalación. Esta medida es necesaria si reclama un usuario el calibrado.

La venta y suministro de un gasóleo de automoción o una gasolina (producto altamente inflamable) es un servicio de manipulación altamente peligroso con riesgo de incendio y altamente defraglante por su riesgo de explosión.

¿Estás preparad@ para utilizar productos inflamables?

 

Si no tienes el «carné» de manipulador de productos inflamables, deja que el profesional realice sus funciones y apoyemos los puestos de trabajo.

Deja un comentario